La esclerósis múltiple (EM)

La EM es una enfermedad del sistema Nervioso Central. Todos los síntomas que produce son fruto de la alteración de alguna de sus funciones. El Sistema Nervioso Central se compone de distintas partes (cerebro, tronco del encéfalo, cerebelo y médula espinal), que están coordinadas y conectadas entre sí.

Las funciones más comúnmente afectadas en la Esclerosis Múltiple son la motora, dando lugar a la paresia y espasticidad, si se afecta la vía piramidal, o a desequilibrio e incoordinación, si se afecta al cerebelo; la sensitiva, que provoca hipoestesia, parestesia o disestesia, y la visual. También pueden alterarse las funciones de los pares craneales, siendo la diplopía el síntoma más común, el control sobre los esfínteres y las funciones intelectuales.

En la mayoría de los casos, la alteración de estas funciones no se produce de forma aislada, sino que cada paciente presenta distintos grados de disfunción de cada una de ellas. Todavía no se conoce el ¿cómo, cuando y por qué? de la Esclerosis Múltiple. Aunque hemos avanzado mucho en los últimos años, no sabemos el motivo por el que comienza una EM.

No es una enfermedad hereditaria, pero la genética tiene una gran influencia en la probabilidad de padecer una EM.

Las alteraciones esfinterianas y sexuales, pueden aparecer en algún momento de la evolución de la EM, pero son síntomas que se tratan con buenos resultados. No es una enfermedad contagiosa ni mortal.

Entre los síntomas más comunes podemos encontrar:

  • Afectación de la vista, visión doble o borrosa.
  • Fatigabilidad.
  • Temblor, debilidad y torpeza.
  • Problemas de control esfinteriano.
  • Dolor.
  • Pérdida de fuerza o de sensibilidad en una parte del cuerpo.
  • Problemas de memoria o concentración.
  • Vértigo.